domingo, 24 de junio de 2018

Como una marquesina de pueblo en madrugada


25 de enero, 2017

22hs_La noche se encarga de mistificar a la ciudad de Salamanca, entretanto el futuro que llega pone en jaque a nuestras profecías que vaticinaban al amor. Hoy la totalidad de las cosas se han orquestado de manera que la pluma testifique que este será el último cuaderno de Rummenigge, puesto que esta mañana supe lo inevitable: estás viviendo con él.

Igual que el petróleo puede llegar a tapar la superficie del mar, la inmensidad de este amor enterraba las pequeñas suspicacias que me navegaban el alma desde hace tiempo, pero que resultaron verdades. Así la verdad, por más sólida que sea, se vuelve vulnerable y dudosa ante las innumerables aunque también ficticias ilusiones que puede elucubrar un enamoramiento a primera vista. Todos los sueño que he tenido contigo pareciera que el destino los hubiese traspasado a mi corazón y mi mente porque los estabas viviendo junto a otro hombre. Dos años de ilusiones en que estuvieras sola y algún día vinieras hasta mí, se han ido súbitamente con el conocimiento de que vivías en contubernio. La mentira viviendo en los pensamientos sobre ti se había explayado en mi vida como un reflejo de mi suerte. Por eso cada vez que te miraba y me sentía feliz, alguna desgracia acontecía en mi vida. ¿Qué haré ahora con el acopio de ilusiones que me han acompañado en todo este tiempo? Este cuaderno se había iniciado con una dedicatoria a tu nombre, pero ahora ni siquiera cabe en él un mote que se refiera a una partícula de tu existencia. Cada día llegarás a una casa ocupada por alguien que te espera. Aquél es el mismo que te buscaba disimuladamente cuando tú, quizá, aguardaste la llegada de un gentilhombre. Lamentablemente, el respeto a la fecha en que te volví a ver fue demasiada espera. Él fue a ti, y lo aceptaste como a un río, como a una montaña a la que vemos todos los días a través del cristal hogareño de nuestra ventana en la habitación.

Que no estés en pareja había sido la plegaria más importante que Dios no supo concederme. Ni pedir de nuevo a Dios, ni tampoco amarte, podría romper con el sistema de lazos amorosos que se ha formalizado a lo largo de estos 2 años en mi corazón. En su dañina ingenuidad mis esperanzas aún apuestan a que no le quieras lo suficiente, y con el paso de los meses, con un maltrato un día, con una pelea al otro, se vaya desgastando el mágico hechizo de vuestro enamoramiento. La inteligencia se va convirtiendo en espíritu a medida que se emplea. En donde antes hubo vida, ahora sólo hay sombras, como una marquesina de pueblo en madrugada, y al cabo de 3 días, 2 años de poesía amorosa versaron un reproche atrás del otro. La voluntad llenó ese cuenco con un número finito de versos y palabras.















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