domingo, 26 de julio de 2020

Es más difícil amar a los enemigos que antes de serlo habían sido grandes amigos



Viernes 5 de octubre, 22hs_Finalmente, el paso de una semana entera ha conseguido disolver casi enteramente la pena de una traición. Sólo me queda el dudoso consuelo que prometen los textos bíblicos. “Alégrense cuando los humillen”, o “La venganza es mía, dice el Señor”. Es más difícil amar a los enemigos que antes de serlo habían sido grandes amigos. Y aunque ya no me duela tanto, siempre me quedará un residuo de amargura en el interior. Por otro lado, los dos almendros están aquí, acomodados en esquinas opuestas del escritorio fumé. Sobre él, la mera disposición de los didácticos elementos escolares y la pulcra situación de los adornos familiares dejó como resto un habitual y cómodo espacio para escribirte.
Esta mañana dejé atrás a La Mata para continuar hasta el siguiente pueblo, Carbajosa de la Armuña, donde al llegar di vuelta en U sobre la carretera de asfaltos tibios, y no tomé una sola fotografía. Los aspersores ya habían cerrado el grifo y no daban riego a los campos de la nueva alfalfa. Así no me vale la pena fotografiarlos pues no tienen el arcoíris. De vez en cuando veo algún gato muerto en la carretera, entonces me santiguo y pido al Señor que los acoja en su gloria.
Sábado 6 de octubre, 22hs_Otra mañana con un viaje a Carbajosa. El otoño hace más tolerables aquellos 30km debajo del sol templado. La variante climatología ventilaba aires molestos para volver. Esos vientos alargaron la duración del viaje de regreso. En el recorrido pensé varias veces en ti con una melancolía dulce. Ya no critico a la Divinidad por no haber podido estar a tu lado. Aunque tampoco pasé al otro extremo de agradecer cuanto sucedió. Los frutos recolectados en todo este tiempo despiden cierta hediondez.
Domingo 21hs_No pensé que llegaría hoy hasta La Mata; un encuentro en las Bizarricas me dio energías. Tampoco recuerdo cuántos kilómetros más adelante fueron, pero una marabunta de milanos sobrevolaba los campos de trigo sesgado. Antes del cementerio blanco, uno de los dos caballos de siempre se acercó hasta el alambre de espino para darme los buenos días. Es incomprensible, trota 20 metros para posar en alguna foto. No sé si me reconoce, al ciclista harapiento que lo eterniza en las fotografías junto al abrevadero. Se vino lo más que la alambrada le permitió, y se me quedó mirando con esa expresión de bobo mientras su mandíbula rumeaba una espiga de hierba. Mostrándome su confianza me dan cariño. Son absolutamente marrones, salvo que Áramis tiene una franja blanca que va desde el entrecejo hasta la nariz. Y pienso en ellos todo lo que le resta al día. Al llegar a La Mata fotografié unas palomas mensajeras que rondan y rondan la espadaña de la abadía.
Lunes 21.30hs_Hoy, mi Señora, fue un día algo sedentario. Postergué para mañana inmortalizar en bizarras postales vivientes a los pueblos que van apareciendo a lo largo de la brillante carretera de Carbajosa. Me vi en la obligación de transar con la burocracia de 2 o 3 trámites impostergables en la incomprensible Hacienda Pública. Luego escribí otra epístola en donde te nombré tácitamente, entretanto volvía a escuchar una canción de Misora Hibari, con sus entonaciones de perfume oriental. Mis almendros siguen aquí, Renacido cada día está un poco más alto y frondoso. Siempre los entro cuando te escribo, su callada compañía es agradable. Me pregunto si Renacido sabrá que aguardo noviembre para podarlo. Cuando lo observo ya veo por dónde cercenaré el tallo. La ajeada petuña oscila hacia los dos lados mientras crece; al no tener una maceta más honda se tambalea. Ya no estoy seguro de que te extrañe, pero aunque no lo haga mantengo firme el terco cometido de cumplir con mi fantasioso propósito, si acaso alguna vez vuelvo a sentir amor en tu mirada te acercaré el disco con el Quinto Cuaderno de Rummenigge.




jueves, 23 de julio de 2020

Era como el recuerdo de las Navidades en donde protagonizamos un sainetón





Miércoles 21.30hs_La continua aunque tranquilizadora ausencia de mi hermana me hizo entender finalmente que se ha marchado de la casa. Ahora nuestras ocupaciones se desarrollan en una atmósfera de tranquilidad, camaradería y -porqué no- buena fe. Así que, las cosas que intente de ahora en adelante no padecerán la maldición de vivir en un ambiente disfuncional. Todo lo que he intentado hasta hoy era como el recuerdo de las Navidades en donde protagonizamos un sainetón.
Sábado 22hs_Unos días después vuelvo al recuerdo devaluado de tu cara para terminar aceptando como un salario miserable que nos hemos dejado de querer. Los esfuerzos de ir tras tus miradas se han ido convirtiendo en un desgaste que no tuvo la recompensa de tu cariño. Los almendros están verdes, mi pluma ya no trata de endilgarles adjetivos que los magnifiquen. Las magnolias están blancas, el agua mineral siempre translúcida... La tierra de las macetas será para siempre negra, y nada más.
Domingo 17.20hs_¿Qué propósito tiene el estudio de la Escritura? ¿Qué más es digno para contarte? Es sorprendente ver que de nuevo estoy en la espera de encontrarme con tu nombre en cualquier sitio para tomarlo como una enfermiza excusa e ir a buscarte esta semana. Pido al Padre Celestial para que seas feliz con tu pareja. Los almendros son mi compañía. Hoy le maté una araña blancuzca a Renacido. Desde hacía una semana vivía en él. Entre sus hojas pronunciadamente elípticas dejó tres o cuatro hilitos.
Desde que retomé la lectura de los Evangelios en mi vida cotidiana han sucedido varias coincidencias afortunadas que se podrían interpretar como milagros. La partida de mi hermana de nuestro hogar desencadenó cambios y oportunidades benignas. El estrés que nos causaban sus malos modos ha parado de crecer. Ahora los que quedamos somos de respetarnos con muchísima justicia. Mamá ya no revuelve tanto la casa ni lo trata mal a papá. Por el contrario, los oigo entrando a la casa de Candelario mientras bromean entre los dos. Mamá nos trata con mucha dulzura y sus nervios se han reducido.
Martes 2 de octubre, 2018_Hoy he sentido melancolía por lo que solía hacer en días 2 cuando aún te amaba terriblemente. Con la esperanza de que iba a recibir una respuesta positiva de ti, por ejemplo el acercamiento de tus ojos, desde este mediodía he comenzado a sentir la dulce presión por ir a buscarte, tal y como solía hacerlo antaño. Hoy recordé cómo una vez al mes salía a la calle sintiendo la seguridad de que la fecha iba a ser un buen augurio que anunciaba la providencial coincidencia de cruzarme contigo. Albur ya ha sido vigilante testigo de cuatro 2 de agosto, fecha en la que equivocadamente recordada el día en que te volví a ver. ¡Hubo tantos días 2! En cada uno de ellos he querido transmitirte los pensamientos de cuánto te amaba... Y cuánta pasión sentí por ti.
Jueves 22hs_Cuando es de noche los almendros parecen estar dormidos. Continúo aprendiendo los escondidos secretos de la plegaria. Al notar que todo es posible pienso en cuál de ellas voy a incluir tu nombre. Esta tarde viajé hasta la Torrente y finalmente grabé el disco con los cuadernos de Rummenigge. ¿Cómo sabré si llegó el momento de dartelós?



4 de octubre, 2018








martes, 21 de julio de 2020

Como si encontrara un cofre lleno de oro





Martes 22hs_No se ve ninguna estrella que sitúe el horario del cielo en la noche a través de la ventana de Candelario. Esta tarde fui a ver si estabas. Tenías el cabello distinto, más informal que siempre. Aunque no nos miramos directamente a los ojos, al partir estabas en mi camino, y reojeé cómo te diste vuelta para mirarme. Pero antes de eso, sabiendo que tenía la posibilidad de verte por la tarde, unas horas antes, cuando me levanté, fui en bici hasta La Mata, para poder caminar mejor cuando te viera. Es parecido a ponerse guapo, a vestirse mejor para gustarle más a quien nos gusta. En el viaje no hice fotografías. Al llegar al abrevadero vi a los caballos, quienes distintos a otros días se mantuvieron indiferentes a mi paso por allí. Después por la tarde, como te conté al principio, te vi y me viste. Cuando te veo es como si encontrara un cofre lleno de oro. Siento en mi alma que eres algo que nunca se podrá repetir. Jedyna moja.
Miércoles 6am_Los Apócrifos son responsables de escandalosas tertulias psicológicas que se organizan en los vetustos recovecos de mi consciencia. Ellos anuncian la pendiente lectura de los textos que suprimió Constantino. Antes de continuar investigándolos ellos aguardan ahí, bajo la Biblia azul de Jerusalén. Sus letras doradas contrastan con un smartphone oscuro, el tazón de té endulzado generosamente con miel de flores. Unas semillas de almendro arrancadas en Fuentesaúco reposan silenciosamente dentro de una tapa de 10 Cds Verbatim.
Entre todas esas cosas, Mireia, flotando va como espíritu fraterno tu presencia faltante. Aunque no fuiste el primer pensamiento, la homeopática costumbre de pensarte espontáneamente al despertar me ha hecho recordarte a los pocos segundos de haber abierto los ojos. Aún continúo experimentando la misma fascinación al verte que aquella que sentí cuando te volví a ver, algo más que 4 años atrás, una mañana de agosto en el verano de 2014. No dejo de pensar en lo hermosa que estabas ayer, tan luminosa, femenina como las rosas rojas de mayo. Sin embargo, mi bien, en tu expresión también noté una felicidad manifiesta, lo cual quiere decir que él ha hecho un buen trabajo al estar a tu lado.

29 de septiembre, 2018





viernes, 17 de julio de 2020

Del Big-bang al gran desgarramiento, dulce calvario que elegí por motus propio



9 de septiembre_En un billón de billones de billones de billones de billones de años, nuestro universo se habrá convertido en un espacio frío, infinito y obscuro, en donde incluso los agujeros negros se desintegrarán, debido al incesante estiramiento del espacio y la materia. Pero eso será en un número mayor de años que el número de átomos que componen el mundo. Semejante a ese proceso universal, el amor que sentí por ti se ha ido enfriando y obscureciendo, conforme se dilataba el encuentro con tus miradas. Con el paso de los meses, la ausencia de tus palabras curó mi inteligencia del empalagoso raciocinio de pensarte.
Hoy fuera de casa tan solo han sucedido cosas buenas. El viaje a La Mata dejó el sincero legado de unas hermosas fotografías de nubes blancas. Luego, en la rotonda de la Glorieta, saludé valientemente a una profesora con quien tengo la costumbre hablar un minuto o dos de vez en cuando. Más tarde, crucé dos o tres palabras con una mujer, quien se hizo dueña repentina de todos los pensamientos de mi líbido. Por la noche continué llenando el 7º cuaderno de Rummenigge, entonces tuve una revelación: mi hermana no volverá a vivir aquí.
11 de septiembre, 22hs_Como una especie de agradecimiento o tributo a esa evolución que comentaba al principio, es que me siento en condiciones emocionales de cambiar el método de mi escritura. Si alguna vez encuentras este cuaderno, a partir de aquí ya no verás en él frases tristonas o que me fuercen a conquistar tu amor. Puesto que también mis ilusiones han cambiado. Aquella enfermedad a la que he llamado amor y de buen grado he aceptado sufrir, ya no corrompe tanto mis intestinos. Dulce calvario que elegí por motus propio. Oraciones libres que no tengan como fin tocar el alma de ninguna, a través de florituras o la sublimación de mis sentimientos. A partir de aquí, realidad y nada más.
Miércoles 12, 21hs_Finalmente el día se va terminando con el recuerdo de las broncas acentuadas. Hoy me ensañé con una cajera que cada vez que me cobraba parecía esmerarse por hacer algo que me moleste. Cuando llamé a la encargada, la pobre casi se pone a llorar. En este mundo no deberían pasar tantas cosas. La vida parece programada para que entre unos y otros se caguen encima de los derechos de los demás. O también para que se burlen a piaccere de lo que no está bien visto en los códigos sociales de la mediocridad. La desconsideración es quien gobierna el trato entre los integrantes de una familia. Yo también tengo lo mío: hoy a la tarde sufrí la cándida patología de querer oír tu nombre. Al no complacer Dios mi capricho quizá me fui poniendo histérico.
Jueves 21.45hs_Mañana tenía pensado acercarme hasta la biblioteca, pero finalmente preferiría quedarme con el recuerdo de la última vez que vi tu cara. Después de todo, ¿qué pinto ahí? He decidido explorar nuevos horizontes, empezar a vestirme como Dios manda (o lo mejor que pueda) y salir a la sociedad convertido en el anzuelo que tal vez muerda un nuevo amor. No era miedo al compromiso, sino sentirme responsable de una persona cuando no me correspondía hacerlo. Si acaso mi amor por ti fue verdadero, y el enamoramiento me hacía suponer que alguna vez estemos juntos, ya el destino se encargará de encontrarnos ocasión si acaso en un futuro cada uno de nosotros está listo para el otro.
Lunes 22hs_El rocío violento repiquetea en la persiana confeccionada con distintas aleaciones de plásticos. La temperatura del cuarto es óptima para descansar esta noche. La Salamanca seminublada alimentó toda esta tarde una atmósfera apacible para estos días de finales de verano. Esta mañana he tomado un merecido descanso de la Macario. Algunas veces solemos interrumpir nuestra rutina por unos días para retomar las tareas con más fuerza. Hice lo que nunca: me quedé en casa todo el día. Tampoco uno puede evitar por completo pensar en aquellas cosas a las que les hemos cogido aprecio. Por eso pensé en ti de cuando en cuando. Las primeras coincidencias de esta mañana trajeron a mis horas la aparición de tu nombre. Después de tanto tiempo hoy me pregunto si valdrá la pena continuar hacinando cada letra que te escribo. De todas formas ayer terminé de recopilar los textos que resultaron más aceptables luego de estos 4 años de escritura. Aprovecharé alguna mirada tuya en la que note el amor que alguna vez me han profesado tus ojos. Y entonces me acercaré hasta ti para dártelas en mano.
Sábado 22 de septiembre (Galicinio)_Nunca más oí cantar al gallo. Ayer por la tarde fui hasta la biblioteca en busca de tu mirada. Tuve un día maravilloso, y me sentí destinado a que se completara mi felicidad, en un círculo de coincidencias afortunadas, al encontrarme nuevamente con tus ojos. Sin embargo no fue así. Me fui del lugar inventando una nueva preocupación. Como tampoco lo vi a él temí que ustedes hubieran hecho coincidir su cómodos horarios de trabajo para que así de ahora en más pudieran entrar y salir juntos. Entonces, si sus turnos coincidieran también en la Torrente, tus miradas serían más infrecuentes, pues la presencia del hombre que hoy está contigo celaría el encuentro de nuestros ojos.






Le pertenezco


martes, 14 de julio de 2020

El cielo de la tormesinidad se viste de un claroscuro estrellado


Viernes 7am_El cielo de la tormesinidad se viste de un claroscuro estrellado. 3 vasos de té frío se amarillean con unas gotas de limón castellano. Ellos son a las demás pertenencias del escritorio lo que lo que una persona puede ser comparada con un inmobiliario, puesto que ya no estarán aquí cuando termine de escribirte. Será raro no ver a renacido creciendo más, este noviembre será la poda. Parece que fue ayer, mi bien, cuando comencé a escribirte sobre él. ¿Y qué hay de albur? ¿Cuántas ramitas le crecerán esta primavera? ¿Cuándo me dará flores? Y hablando de Roma la petuña ya no tiene ninguna, ni tampoco tiene pimpollos. Probablemente con marzo venga otra floración si acaso la primavera la encuentra viva. Borges aguardaba a la muerte con mucha curiosidad, decía. Así yo espero a las flores de los almendros. ¿Qué sentiré al estar en su lozana compañía? ¿Qué querrá Dios enseñarme a través de ellos? Mi hermana ya partió a su oficina, la usa como un cubil para huir del trastorno de esta familia. Si acaso el pronóstico de mi intuición no habló por hablar y al abrir la ventana descubro que el cielo está lo suficientemente despejado, tal y como te escribí ayer pernoctando hoy viajaré hasta la Mata en bici. Después iré a buscarte, aunque probablemente aún estés veraneando junto a él.
Al darte estos escritos dos años atrás, el equivocado 2 de agosto, me contentaron dos felicidades: el dártelos y pedir que me los devuelvas dos semanas después, cuando te vi de la mano con él. Así es la vida, aquello fue una tristeza que únicamente lavó de mi alma el tiempo y distanciarme del barrio en te conocí.
21.50hs_Tal y como te lo prometí cursivamente, esta mañana pude ir a fotografiar los caminos de La Mata de la Armuña. Le saqué fotos a las caballos, Portos y Áramis, y antes también a un rebaño de ovejas, allá por el precioso pueblo de Monterrubio. En el retorno, opté por refrescarme un poco antes de salir hacia la Torrente y, aunque devolví los libros, salí de allí con el corazón vacío al ver que no estabas tú. Tras los almendros, tu ausencia es mi compañía. Oxímoron. Sobre el fumé se reflejan las diminutas hojas de la petuña. Mamá demuestra su cariño regalándome un llavero con Bartolomeo J. Simpson. Regalitos así parecen un hacino de jilgueros enjaulados en los cajoncitos rallados de una cómoda de fantasía.
Sábado 21.40hs_La petuña y los hermosos almendros acompañan como siempre a mi soledad. Esta mañana no he llegado hasta La Mata, sin embargo fotografié el puentecito de Mozodiel del Camino. El sol y el asfalto dan a la carretera el colorido de las abejas. Ya de regreso en la ciudad, fui presenciando una seguidilla de apariciones de tu nombre, en el periódico del bar, en el móvil... o en los créditos de una película. Gracias a la energía que me va dejando la relectura de los Evangelios consigo escribirte el doble de las hojas que solía escribirte a diario. Pero en cuanto mi mundo interior, he terminado por aceptar el hecho de que le perteneces a otro hombre. Al conseguir que mi amor por ti no tergiverse esa realidad, pues mi corazón recupera un poco las reservas de la esperanza para mirar hacia el futuro con el cristal de un optimismo un poco más pragmático, que aprovecha las viejas experiencias para hacinar un número finito de aprendizajes. Así analizo los momentos que me rodean con el fin e sacar algo bueno de todos ellos.






sábado, 11 de julio de 2020

Se acercan las últimas horas en la casa de Candelario




22hs_Se acercan las últimas horas en la casa de Candelario antes de ir a dormir. Ojalá mañana despierte temprano para visitar los pueblos de la Armuña, afortunadas colaciones del ejercicio que necesito para andar un poco mejor. Y así, quizá, me veas caminar lo más derecho posible para gustarte un poquitito más. Pronto sacaré las flores a la ventana. Las flores de la petuña parecen mojados pañuelos blancos clavados en una jabalina que da hojas gordas. Tengo una mala espina con esta planta. No sé porqué, morirá. Al contrario, los almendros siguen frondosos, colmados con hojas tiernas de oscuros verdes.
El hecho es que mañana, si estás ahí, quizá se crucen nuestras miradas. Como una espinosa contraparte de esta exquisita posibilidad, también es probable que te vea junto a él, susurrándole al oído secretos para el futuro regreso a casa.
Miércoles 7.25am_No estaría mal que me levante ahora y antes de buscar la cercanía de tu presencia viaje hasta La Mata de la Armuña en busca de la energía del sol de la carretera de Carbajosa. De nuevo despierto con un candor en el rostro, parecido a cuando te amaba desmesuradamente. Cada noche practico la plegaria, y por la mañana despierto igual que a los 8 años, energizado para mirar los amaneceres de Quilmes Oeste. A veces me levantaba y el mantonegro estaba durmiendo aún, enrollado como un merengue en piso templado de la cocina de la calle Gran Canarias. Como decía Hermes Trimegisto: Todo progreso es un retorno al hogar. Así que finalmente me levantaré para hacer ese viaje. 1 hora por los caminos de la Armuña, los marchitos campos de girasol y el cementerio de La Mata.
Mismo día 6 de la tarde_¡Qué tardecita tuvimos hoy! A parte de que no estabas esta mañana, ni bien volver a la casa de Candelario fue salir volando hacia los hospitales para acompañarla a mamá. Perdóname por contarte a veces cosas tan feas, pasa que a uno se le metió que ha de ser totalmente honesto para que Dios le de una mano en la empresa de lograr sus cometidos. De ahora en más te prometo tratar de contarte cosas más bellas, reemplazando quejas escritas por reflexiones.
Jueves 21.30hs_Tal y como te dije, ayer fui a buscarte luego del viaje a La Mata. Aunque no estabas lo vi a un amigo, y la conexión andaba de 10. Mi ordenadorcito aún no ha cumplido un año. Me sirve para escribir, para pasar en limpio la ininteligible verborrea que suelo escribirte a mano.
Luego de los trajines de ayer por la tarde, hoy tomé la decisión de tomarme el día para mí. Dormí hasta las tantas, y me levanté sólo cuando papá y mamá se fueron a trabajar. No fui de compras y quedé en casa descansando, viendo videos de Jorge Lanata. Me alegró saber que todavía está con Nico Wiñasky, un barrigón como él, buen periodista y simpaticón. Espero mañana despertarme con energía, si está lindo iré hasta La Mata, para empezar bien el viernes. Esperando que estés allí, cuando regrese del viaje iré hasta la biblioteca para devolver los archicitados libros que renuevo siempre, pero sobre todo espero que si estás ahí nos miremos a los ojos como solíamos hacerlo.


miércoles, 8 de julio de 2020

La Providencia nos exhorta a través de señales en lugar de palabras


Miércoles, 21.30hs_Desde hace tres días otra mujer subrogó el firme lugar que tenía tu imagen en mi primer pensamiento del día. No es coincidencia, ya la había conocido 3 años atrás, cuando te esperaba dibujando en un banco de concreto en la peatonal principal de Salamanca, mientras el verano hacía propicio el clima para aquella romántica labor. Fue la época en que yo andaba esperando a cada instante que aparecieras, mientras andaba por cualquier lugar de Salamanca o sus renacentistas pedanías. Incluso hubo un mediodía en que me hiperemocioné al verla venir hacia mí, mientras medio apeado de la bici estaba esperando que diera el verde en el semáforo, tras la célebre Chinchibarra, pues su cabello era del mismo naranja con el que tú te tiñes algunas veces. Cuando ella se oscureció el color del pelo, fue la primera vez que le hablé. Su respuesta a mi atrevimiento no fue otra cosa que la inmerecida paga de saludarme todos los días con sus sus mejores sonrisas. Cuando me saluda se da vuelta y me muestra todos los dientes. Los almendros siguen aquí; tres vasos de té frío aguardan hasta mañana por la tarde para continuar con la corrección ortotipográfica del espontáneamente largo epistolario que te escribí. Me gustaría dártelo en mano si alguna vez vuelvo a notar en tu mirada que me quieres.


Jueves, 21.20hs_La planta de la petuña tiene 3 flores abiertas y una que está a medio abrir. Hoy en la tele oí una vez tu nombre. Sé que es tonto, pero cuando esas casualidades tienen lugar en mis días el florecimiento de mi ilusión prospera igual que estas flores al lado mío. Así imagino que estás esperándome. Otras veces, al escuchar tu nombre en una afortunada seguidilla de coincidencias, me decido a ir a buscarte y al entrar me reciben tus miradas con su cándida y curiosa energía amatoria, señal de que te has estado acordando de este gentil o que me has estado esperando.


Lunes, 21hs_A pesar de que ya no eres mi primer pensamiento estoy a punto de terminar el 7º cuaderno de Rummenigge. Y eso que terminé el quinto con mi palabra de que no iba a escribirte más. Empiezo esta semana festejando que el destino me dio una razón para que el miércoles que viene me acerque a la biblioteca con una justificación que no seas tú. Esto es más o menos lo mismo que cuando escucho tu nombre: todavía estoy enamorado de ti, algo vibra dentro mío cuando escucho Mireia. Algo le sucede a mi vulnerabilidad por tu existencia. Y una sensible campanada tañe dentro de mí. Como la emocionante campanada del Big Beng. Es entonces que la intelectualidad interpreta a la conocida emoción de estar enamorado como una señal de Dios para que te vaya a buscar. La Providencia nos exhorta a través de señales en lugar de palabras.


Martes, 9.15am_Quizá tenga algo que ver con rezar antes de dormir. Pero hoy me levanté con unos ojos que miran al mundo a través del cristal de la esperanza. La casa de Candelario parece más bella; afuera se oyeron pájaros desde temprano cantando un gorgeo inspirador. Ni siquiera entré los almendros para que me hicieran compañía, no extraño escribir de ellos. Recordar beligerancias absurdas y analizar quién tenía razón, ahora me parece una labor en baladí. Seguramente igual a otros años has de estar en algún viaje veraniego para aprovechar los últimos días que le quedan a las vacaciones. Sin embargo, mañana temprano iré a buscarte, esperando que te acerques como antaño, o que te des la vuelta para que nos miremos a los ojos, tal y como lo hiciste la última vez que coincidimos bajo el techo de la Torrente.









viernes, 3 de julio de 2020

Hay palabras que se recuerdan desde que uno las oye por primera vez



Sábado, medianoche_4 flores blancas orlan la plantita de la petuña que vive en el plato de Bob Esponja. Muchas veces me he preguntado cuál sería el misterioso propósito de tu reaparición en mi vida. Finalmente, el resultado de todos estos caminos andados, que de una forma u otra te han involucrado en sus recorridos, acabaron reencontrándome con la relectura del Nuevo Testamento. Y como una conclusión por segunda vez meditada de esta fortuita relectura, hoy me descubro incorporando en mis diálogos mentales una actitud más cristiana y tranquilizadora, obteniendo como premio un sentimiento de armonía al que podría llamarse paz. Hoy para mí el Reino de los Cielos es una actitud misericordiosa ante toda maldad que pudiera advenir en nuestra vida. Como colación de esta tranquilidad he vivido la aventura de presenciar pequeños milagros todos los días así como también grandes, pero esparcidos en días fortuitos del año. El primero es por supuesto el ferviente reencuentro con tus ojos. Pensé que nunca más iba a notar interés en tu mirada. Pero ha sucedido algo, ellos fortalecen la fe correcta en mi corazón. Y no ha sido coincidencia, tiene sentido que cambie nuestro mundo cuando elegimos otra manera de pensar.
Lunes, 10 de la noche_Aquí de nuevo, mi bien, en compañía de los almendros y la otra plantita más. Sobre la conocida Biblia, una bolsa de chocolatines blancos augura una soledad endulzada con respetables dosis de glucosa, para otra repetida función en la hemeroteca de mis películas favoritas. Aún me encuentro a la espera de nuevas señales divinas que me alienten a ir en tu búsqueda nuevamente. Pero, como dijo el poeta, sólo obtuve como respuesta oscuridad y nada más.
Martes, 22hs_El día fuera de casa empezó a las 9 y 9 am, cuando partí derechito a La Mata de la Armuña. En el ida y vuelta del recorrido se verificó por sí mismo el buen arreglo de un pinchazo que ayer casi más me tira sobre el asfalto negro de Torres Villarroel. Saqué algunas fotos a los caballos de siempre, de los álamos blancos volviendo por la carretera del Helmántico. Cuando regresé a casa papá tenía medio preparado un sainete ya que por momentos le sale la Pepita que tiene adentro. Mi abuela se llamaba Pepita. Casi no tengo recuerdos de ella, únicamente sus abultadas tetas caídas y los kilombos que preparaban ella, papá y mamá. Mamá era la que la buscaba siempre, supongo que por sus putos celos al verla quererlo a papá. Claro, mamá después le echaba la culpa a ella. Decía me roba las cucharitas, o alguna excusa así para no quererla y que tenga que irse de casa. Entonces, cada vez que alguien de la familia levantaba la voz o montaba el pollo, mi hermana nos decía que éramos unos pepitos. Y así nos quedó el uso coloquial en nuestra familia, cuando vemos a algún sainetero decimos que es un Pepito. ¡Calláte pepito! Me decía mi hermana cuando no tenía ganas de discutir.
Por la tarde aprendí dos palabras, galicinio y arrebol. No la encontré en Google. Para memorizar galicinio, tuve que leerme toda la Ga hasta que la encontré en un tomo de diccionario antiguo que había en casa. Hay palabras que se recuerdan desde que uno las oye por primera vez. Como cuando supe tu nombre, que nunca más lo olvidé.