martes, 19 de julio de 2016

Siempre te quise



Mi querida Señora,



Siempre te quise. Ese Espíritu que tienes, esa emoción. Cuando te veo caminando parece que viera andando a mis sueños de Amor.



Todo eso que te cuento te lo estoy escribiendo a las 5 y cuarto de la madrugada: afuera llueve el viento impreciso forma cariz temeroso. Las iluminaciones artificiales de la poética Chinchibarra, desparraman sus fotoncitos encima de las edificaciones heladas, los automóviles y las aceras también. Algo empañados, los cristales de la ventana se visten con las gotitas de lluvia. La garúa nunca sobra ni escasea, es la regada gustosa y justa. Es por eso que el nuevo almendro llamado Albur, ha de bailar igual que un gitano. Quizá los otros se me hayan muerto debido al agua que les regué, y también la gardenia junto al bon-sai del manzano. Es que las plantas en interior muy fácilmente se ahogan. Sin salir del ecosistema, el ruiseñor empapado le dedica una serenata a la madrugada subtormesina. Te voy a extrañar mucho, todo el tiempo que no te vea. Siempre te recuerdo. Pero no voy a cerrar la escritura de esta lírica madrugada con esa frase tan triste. Pensaré a futuro y te estaré esperando. 

Esta madrugada y yo ya nos hicimos la compañía que necesitábamos. ¡Adiós llovizna de Salamanca! ¡Adiós mis plantas! ¡Adiós almendro! Adiós luces municipales… Adiós al viento.





7 de marzo

Dnld 2016

Te vi después de casi 8 años, un 2 de agosto de 2014







21 de junio

















El último café fue a las 10,30. Estaba en la terraza de un bar que probablemente tú desconozcas: café Borgoña.
El café Borgoña queda a unos 200 mtrs de Carrefour, en ctra Zamora. Ya hace unos 5 años que lo conozco, pero hará 2 que lo frecuento cada día. O casi todos los días, desde que comencé a andar en bici a diario, intentando orbitar la tristeza de otro desamorío. Los pueblos y pedanías eran como inmobiliarios amigos, que me contaban amablemente acerca de sus escondidas idiosincrasias regionales. El oportuno ejercicio y las nuevas calles y plazoletas consiguieron que al regresar a casa me sienta más despejado. Castellanos de Moriscos, Pedrosillo, Pajares de la laguna y Orbada: fueron oportunos antibióticos para mi corazón triste. Por eso te comentaba de mi último café en la terraza del bar, porque esta benevolente sensación de amor, de enamoramiento, de luz, también pudo haber sido por los efectos narcóticos de una infusión demasiado cargada. Mas ahora me di cuenta que eres tú.
 



Lunes 22 de junio_Hoy empezó el primer día de la larguísima semana en que no sabré nada de ti, además de que no estarás. Serán siete días en que solamente estaré concentrado en tu ausencia. Ya son las 11 y media de la noche, y recién vuelvo a casa de tomar un café en una terraza aburrida y estirada. Pero en realidad salí de casa a buscarte. Te busqué por las terrazas y casi sufro un infarto al ver a las pelirrojas que pudieron ser tú.
Miércoles 24 de junio, cerca de la medianoche
Mañana, jueves, quedará un día menos para que vuelva a verte. ¿Cómo regresarás luego de 10 días? ¿Me habrás extrañado en este tiempo tanto como yo a ti? Mientras tanto, continúa el estreno de la bici por la afamada carretera Valladolid. Llegando a Pajares, los puentecitos bien hechos le hacían de aureola a los autobuses que transitaban debajo. Los jóvenes campos de girasol aguardaban el profético crecimiento hasta la floración. Y dos magníficos halcones se orbitaban el uno al otro como si fueran dos soles. Prontito iré en tu búsqueda aunque no me hayas esperado.



26 de junio_El agradable canto del ruiseñor acompaña al alba subtormesina que despunta en este momento. Todos mezclados en un merengue de telas, cierres y botones: los abrigos embrollados junto a las colchas reflejan las altas temperaturas que hicieron ayer anoche. Hoy exactamente han pasado 12 años desde que me operé. Todos los días lo agradezco, pues el Lete se ha llevado lo que antes de estar en coma he vivido. Y hoy aquí, mi vida, despierto desde hace un buen rato, enredado como las frazadas pero en los pensamientos de ti. ¿Te casarías conmigo? Pronto me iré a dar una vueltita en bici, y aunque sé muy bien que no te veré en los caminos, te estaré esperando.









dnld













jueves, 7 de julio de 2016

Para aprovechar la energía gratarola del municipio








Y hoy, mi Señora, después de volver a la cama he vuelto a soñar contigo. Había un jovencito que enchufaba a cargar su móvil, para aprovechar la energía gratarola del municipio. Pero lo enchufaba mal, o era que el enchufecito sufría alguna minusvalía electrónica. A causa de esta turuleca idiosincrasia, todo el recinto comenzaba a inundarse, empezando por el salón en donde se realizan los talleres de lectura. La institución había sido construída en el opuesto de los cardinales en los que se ubica hoy. O sea, los ventanales que dan a la escalinata de Paseo de los Cerezos, en mi sueño miraban al Centro de Salud Garrido Norte. Alguna gente se ponía nerviosa, sin embargo la mayoría de los presentes allí tomaba con naturalidad la subida de un agua lo suficientemente translúcida como para que se vean las pantorrillas y medias de los usuarios.

Antes de la entrada al salón había unas mesas grandes que se distribuían ordenadamente. Su servidor las aprovechaba para sentarse. Desde allí podía ver cómo el agua se subía por las piernas de las estudiantes hasta las faldas. El salón de lectura se estaba llenando de agua, hasta que de repente las puertas de vidrio se abrieron cmo las de un ascensor, dejando que el agua turbia salga de golpe, igual que una represa cuando se abre. Nadie se apuraba, la gente salía caminando como cuando sale de trabajar. Tú estabas entre ellos. Caminabas abrazándote a tu papelerío y a tus libros, mientras le hablabas a una mujer que acompañaba tu paso. Venían de frente hacia mí: llevabas recogido el cabello… y me mirabas de nuevo a los ojos.