miércoles, 29 de mayo de 2019

Los hermanos de Droopy


4 de abril, 2018_Tan solo la locura de algún cristiano afea el balance de estos 2 últimos días, que han sido muy positivos para la creatividad literaria, a pesar de que tu camino y el mío no se hayan cruzado otra vez.
Ayer fui a la casa en donde te conocí para verla por última vez. En el camino me topé con tres compañeros tuyos. Dos eran muy cercanos a ti y me saludaron decididamente. Como si fuera un conocido más, alguien que entró en el núcleo de sus recuerdos. Una, más distante a ti, no dijo hola ni buenas tardes. Sin embargo, como peón al paso, se me adelantó y dio vuelta la cara como para asegurarse que yo soy yo, y me echó una sonrisa y una mirada simpaticona tras las innecesariamente exacerbadas gafas de sol. El hecho es que desde que amaneció comencé a echarte de menos. Siempre eres mi primer pensamiento al despertar. Me fui encariñando con el hábito de amarte. Y aunque no me deleito con tu imagen desde hace mucho tiempo, diferencio a tus cabellos rojizos y a tu apostura infiltrándose en mi mente como un relampagueo antes de abrir los ojos. La realidad es que ya estoy instalado. Los almendros están preciosos, por las noches acompañarán el crecimiento azulado de estas prosas.
5 de abril, 2018_Me tomo la tranquilidad de la calle Candelario con una suspicacia cautelosa. Pues en la casa contigua el volumen alto de los cursos de idiomas será una sainetera y probable actividad trasnochadora de los estúpidos estudiantes. Parecen los hermanos de Droopy mirando tele mientras el lobo intenta tirar abajo la casita de ladrillo. Por lo demás, por lo de siempre, los dos almendros se continúan desarrollándose mudamente frente al cuaderno que te nombra: Mireia. A renacido no le crecieron ramas en esta temporada, supongo que el próximo año sucederá aquella germinación. Igual a lo largo de todo el tallo le han crecido pelitos para marcar el paso de las futuras hojas en forma de limón verde.
Semejante a él, mi amor por ti germinó esta mañana. Por los cristales del bar miro hacia Torres Villarroel y siento que aparecerás de un momento a otro.







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