martes, 16 de junio de 2020

Como si fueran diabólicos microchips que no consiguen sacarnos del cuerpo con cirugía


11 de agosto_Entre un sinfín de problemas me refugio en tu imagen para tener esperanzas de que algo bueno puede tener el futuro de nuestras vidas. Papá viajó hasta Argentina. Hoy es el primer día que en esta casa solamente dormiremos mamá y yo. La idea de que hay un infierno consigue que tratemos de ser mejores. Uno tolera más de lo que lógicamente debiera. Ante la locura del ser ser humano ponemos la otra mejilla. Quizá para honrar ese esfuerzo, Dios soluciona las cosas de una manera que no esperábamos. Pero al fin y al cabo, ¿qué fundamentos tengo para ratificar Su existencia?
Domingo 17hs_Papá ya aterrizó en Buenos Aires. 15 horas duró en total el viaje. Dice que todo está más o menos igual que cuando nos fuimos. Cuando mis ilusiones fluctúan siempre recuerdo las espigas de trigo que te dejé. Seguramente no a todas, pero alguna habrás encontrado posiblemente. Además de la franqueza en mis ojos, aquéllas fueron las únicas señales que te confesaron mi amor. Siempre me pregunté cuál sería tu reacción al verlas. ¿Las acogerás con amor?
22hs_Es el segundo día que estoy solo con mamá en casa. Fui a tomar un café, y al salir de casa no se encontraba tan mal. No revuelve tanto los rincones de la casa y el tiempo que no desperdicia en sainetes lo aprovecha ordenando. Al regresar a casa me puse contento, había preparado una pizza. Parece que el alma de cierta gente revive cuando nos hace sufrir. Se esfuerzan por infundirnos temores; tienen la facultad de incrustar en nuestra psicología imágenes que nos torturan, como si fueran diabólicos microchips que no consiguen extirparnos del cuerpo con cirugía. Para tratar con ellos debemos de ser valientes, delicados e inteligentes. ¡Pero cuidado! Que si tratamos mucho con ellos nos volvemos menos sensibles. No se sabe si su maldad es una consecuencia dañina de sus infelicidades, o acaso serán horrorosas herramientas que Dios utiliza para adoctrinarnos con reiteradas lecciones, figuradas en el cíclico temario de Su enseñanza.
Lunes 22hs_La petuña, milagrosa, tiene las flores blancas. Cuando le nacen pimpollos éstos tardan en florecer como 3 ó 4 días. Lamento, mi bien, haberte contado las cosas sobre mi madre. Durante el día se la pasa ordenando, aunque ya no tiene brotes de cólera. Era como si algo dañino se le activara cuando uno pronuncia ciertas palabras, como si de sorpresa y sopetón la poseyera un espíritu diabólico. Mamá es una mujer que tiene la inteligencia y la sensibilidad maltratadas. Hoy montó un número con un cuchillo, pero por la tarde fui a dibujar y al regresar a casa ya estaba como si nada. A veces repaso la Biblia, y pareciera que la relectura de los Evangelios exorcisara su mal. A medida que avanzo páginas se va quedando tranquila. Mi hermana la esquiva diciendo que está trabajando y se va todo el día a la biblioteca del Campus Unamuno. Para asegurarse que está dormida regresa a casa a la 1 de la mañana.
Tenía pensado ir a verte mañana, a ver si mis efímeros pasos se encontraban con la albricia de tu mirar. Me sentí un poco triste cuando en el noticioso dijeron que iban a festejar Feriado Nacional. Tenía ganas, al menos, de ir a pispear si te fuiste de vacaciones, así saber si la semana que viene estarás por ahí, cuando vuelva a renovar libros. Desde hace una semana que sigo deleitándome con el recuerdo de tus sutiles muestras de amor. Después de 40 días de estar ausente, en mi regreso me encontré con el tesoro de tu mirada. Y una semana después, con el acercamiento adonde yo estaba -creo-, como una respuesta afirmativa, como una señal secreta de que habías encontrado la espiga de trigo que te dejé sobre un libro de Mallarmé.


dnld





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