miércoles, 4 de abril de 2018

Y en la irreal función de lo imaginario mi cerebro paró de construir espectrales hologramas sobre ti en utópicos futuros





























Y he aquí otra noche, mi bien, que va cerrando el circuito de todo un día cimentado en los pensamientos que han erigido tu apostura perfecta. Luego de aquel mediodía, presiento que he estado a la espera de un amanecer que nunca iba a despuntar. Aún así me refugio en tu última mirada de aquella incompatible realidad, soñando que algún día cercano podré verlos sin celarlos. Pero mientras tanto se espaciaron los días en que mis sueños te escogieron para teatralizar actos en donde nos queríamos, y en la irreal función de lo imaginario mi cerebro paró de construir espectrales hologramas sobre ti en utópicos futuros.
Martes 18 de octubre, 21.50hs_Las clásicas iluminaciones empapan de fotoncitos a nuestro solemne tanque de la Chinchibarra. Esquizofrenias, celos y delirios: con todo ello la gente empeora su calidad de vida. Los avatares diarios me recuerdan cuánto debo ir a buscarte. Acaso será que Dios, enviándonos las desgracias,  nos presiona para que persigamos lo que más está en nuestros deseos. Este mundo nuestro es tan simple, humilde y sencillo; nosotros nos vivimos haciendo problemas, enredándonos en planificaciones de venganzas… Mañana me afeitaré, me vestiré lo mejor que pueda, e iré en busca de tu existencia bendita. Eso es lo único que importa.
Miércoles, 21hs_Hoy estabas colorida, de impresión vehemente, con vestido largo y prendas de Pocahontas. Dos o tres de tus imágenes se incrustaron en las retinas que buscaban el regreso de tu apostura. Cada vez que te veo mi corazón se transforma de repente en un revoltijo de cándidas erupciones apasionadas. Y durante el resto de todo el día lamento el no haber hecho nada para acercarme un poco más a tus palabras. Veo todos los días a tu pragmática huella en el lugar que una vez intentaste no dejarla. Se puede decir Bienvenida de regreso. Y, de la creciente nostalgia de ti, por mi ventana me queda el escasísimo consuelo de la Chinchibarra nocturna. Estas hojas blancas sólo pueden exclamar un te quiero atrás de otro. Únicamente pienso en cuándo podré ver otra vez tus ojitos claros, transparentes como un manantial.
Mis lágrimas son la causalidad de tu ausencia.
Día siguiente, 9 de la noche_Como una condena de la miopía unas flores dibujadas en la hucha falsean una cara de payaso. Finalmente el 21 de octubre nos ha dejado el recuerdo de una tarde de intensos cielos azules. Pero aunque viví un día físicamente precioso, la tangibilidad de tu ausencia causa una melancolía infranqueable en el anochecer de Garrido Norte. Oxímoron. Mañana habrán pasado 10 días de tus últimas miradas. ¿Cómo sabré si son azarosas o acaso un amoroso cumplimiento de los deseos que te han transmitido estas epístolas? Este extrañamiento pareciera no consumirse con nada: ni con el pensamiento de otras, ni con meditaciones… ni con plegarias. Cada minuto que pasa tiene tu nombre. Tus ojos son al recuerdo lo que la almendrada a finales de febrero. Tu voz, una carnada que no elude mi capacidad de amar.
Tu existencia, mi Señora, es a la escritura lo que las leyes de la física son al Universo.
Domingo 23 de octubre_Hoy ha pasado un año, Señora, desde la última vez que salí a la calle para verte y te encontré. Justo cuando le daba un trazo al lienzo pasaste por detrás de mí. La providencia ha tenido una gentileza más. me persigné, agradeciendo a Dios por la coincidencia. Pero no fue hasta el lunes siguiente, luego de muchísimos días, que nos miramos otra vez a los ojos cuando dejábamos de ser anejos. Muchísimo tiempo, puede ser un día sin mirarte.
26 de octubre, 22.30 hs_Albur y Renacido ahora están protegidos de las probables heladas que ateridizarán hoy por la noche a las vegetaciones de Salamanca. No todo es lo que parece. Ojalá lo que cavilé al veros juntos no esté pasando realmente. ¿Habrás recordado que hoy -26 de octubre-, se está cumpliendo un año desde que nos volvimos a mirar a los ojos?












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