Domingo
6am_Desde que los dioses nos enfrentaron bajo la guarida de un mismo
techo pasaron 3 primaveras. ¿Qué es lo que más importa de todo lo
que pasó? En la vida de este gentil continúas siendo el primer
pensamiento de cada mañana. En agradecimiento a tu imagen me fui
convirtiendo en un hombre mejor de lo que era. Gracias a tu cercanía
la pasión, el compromiso con la justicia, la defensa de la verdad,
ya no me son ajenos. Es un honor que no había sentido. Pero tampoco
me es ajeno el sentimiento de derrota que se gestó al saberte en los
brazos de alguien más. Canciones que antes me hacían soñar con
vos, ahora lograron que deteste sus empalagosos estribillos, ya que
los has vivido con él. Algo nos cambia en el interior cuando nos
decidimos a olvidar. El mundo que hasta aquellos momentos se centraba
en los divages del ego, ahora suele hallar la paz en algunos algos
más concretos.
11
de abril, 2017 4.30am_Hoy soné con una canción que en los días
enamorados pensé regalarte. Se llamaba Seminare. Hoy expresa mucho
mejor lo que siento por ti. Refleja esta impotencia, esta
incertidumbre, que día por día se va convirtiendo en un inesquivable sentimiento de frustración. Pero siempre existe esa esperanza
equivocada que se aferra a la manera que tienes de mirarme (nuestra
única comunicación fuera de tus entusiasmados holas y los
circunspectos lapsus en los que nuestros pasos están cerca), que me dice
que todavía existe la remota pero tangible oportunidad de que alguna
vez podamos amarnos. En la cándida temperatura de tus ojos formulo
una y otra vez la introvertida verificación que nos revela un plan
divino para todo el mundo. Una parte de mi alma dice que sí, aunque
temo ser demasiado partidario de esta doctrina.
Mismo
día, 1.15pm_Apunté tu nombre para iniciar esta carta. En la
desesperación por amarte intento telepáticamente que oigas estas
palabras escritas. Si todo lo recorrido fue en vano, ¿por qué este
amor inmenso me sigue invitando a quererte a cada instante? ¿Por qué
las coincidencias no se han orquestado antes para que yo los viera
juntos?
Mi
alma insiste en darme motivos para vivir mostrándome tu imagen como
primer pensamiento del día. Mas para evitar pensar en ti tomo
distancia de estos cuadernos durante algunos días. Sin embargo,
cuando despierto me doy cuenta de que desenamorarme de ti ha sido una
inútil empresa de la soberbia psicológica. Por eso doliente razón
será que de inmediato intento negarme a mí mismo tu existencia, y
me culpo duramente por haber pensado en ti. Ahora que ya sé que eres
de otro hombre, cada día comprendo un poco más que la ilusión de
estar alguna vez a tu lado ha dejado de ser una dulce motivación
para vivir y pasa a convertirse en una carga que iré dejando poquito
a poco. Aunque como si fuera una trampa, como una tentación de un
destino adverso, hoy me arrimo hasta aquí para escribirte en otro
día 2 de abril, el tercero desde que tomé la decisión de
escribirte únicamente a ti. Y poco a poco va desapareciendo de mi
vida la preocupación de que no vinieras a mí... y en mi alma va
quedando espacio para recibir a una nueva ilusión.
El
desamor vendría a ser el súbito reencuentro con un mundo de
facultades que a simple vista nos suenan desconocidas, pero que
tienen el fin de reemplazar a una perpetua combinación de fantasías
que polulaban en nuestra mente cuando reinaba el amor.
El
que ya no me emocione desbordadamente el leer un texto con tu nombre
es una prueba veraz de que el olvido está haciendo bien su trabajo
4
de abril, 10pm_La investigación de un libro sobre los sueños me
hizo saber que los sueños hipnogógicos de ayer han tenido que ver
contigo. Sin embargo en los hipnopómpicos de esta mañana la cara de
otra mujer ha servido como la cálida representación de mi amor. Un
alentador símbolo, una aliviadora señal de que después de todo la
vida continuará... aunque no sea a tu lado. La tentación de ir a
buscarte para saber si me miras es aceptablemente vencida por alguna
responsabilidad o algún que otro pasatiempo. El que ya no me
emocione desbordadamente el leer un texto con tu nombre es una prueba
veraz de que el olvido está haciendo bien su trabajo.
18
de marzo_Y ya me ves, de nuevo escribiéndote algo antes de ir a
dormirme. Cuando convoco el itinerario de tus imágenes, la
respiración pareciera ser un alterado sube y baja de inquietos
átomos de oxígeno; y tu ya inapelable falta será el insobornable
tormento que me perseguirá durante años y años como un fantasma
ególatra. Él te estaba esperando en casa a que volvieras, mientras
tanto yo desde aquí pensaba que podría enviarte mis pensamientos de
amor por medio de la telepatía manuscrita. Estos 5 cuadernos a
letras cursivas han representado el Doria Gray del amor que sentí
por ti. Me quedé aguardando a que el propio peso de las cosas fuera
acomodándolo todo para que finalmente se hiciese cierta la
posibilidad de estar juntos. Sin embargo el reconfortable mundo de
mis ilusiones hoy se ha convertido en un extensísimo desierto.
Aguardo con una expectativa de similar anchura a que la vida me
enseñe a soñar de nuevo. Pero en el fondo de mi corazón continúo
esperando a que la próxima oportunidad de amor seas tú.
19
de marzo, 5.15am_Puesto que la ventana del 5ºB rompió con su
cíclico ritual de cerrado desde que me dormí, en una madrugada de
cielos desconocidos continúo escribiendo para poder armonizar mis
días con la falta de ti. Mientras, los almendros aprovechan el
frescor de la noche fugaz y la luz de las estrellas. Finalmente, la
vida marca una distinción importante: hoy mis problemas te han
destronado de ser el primer pensamiento del día. Las patológicas
secuelas que me dejó el amarte desmesuradamente se han explayado a
otras relaciones. Verbigracia, practico las palabras y correcciones
que posiblemente le diría a otra mujer. Sin embargo, supongo que
serán demasiado melodramáticas. El reloj ya mencionado marca ahora
las 5 y media de la madrugada. Desde que comencé a escribirte, hace
2 años, pocas cosas han quedado sin mencionarte respecto a esta
habitación.
Estos
cuadernos son solamente para tu nombre. Aunque te escribo menos no sé
si voy a poder dejar de escribirte para siempre. Cada día que pasa
te conviertes un poco más en mi pasado.
21
de marzo, 4.10am_Unas diez monedas se hacinan sobre el fumé
formalizando el impresionista contorno un espermatozoide futurista.
El sueño de una nueva madrugada se corta por una nueva intrusión de
tus miradas a mi vida en el día de ayer. ¿En qué parte de tus
pensamientos tienes reserva para este gentilhombre? Solamente una vez
volviste a darte vuelta cuando me fui. Creo que soy la tentación con
la que el Diablo pone a prueba la fidelidad que le debes a otro
hombre. Aunque cuando se van los días sin verte algún algo alivia
un poco el dolor de que ahora vivas con él.
Algunos
días el olvido va haciendo efecto, y la imagen de otra persona aparece en mi
corazón desde que despierto. Pero la manuscrita que la describe
parece ser de otro hombre. Inexplicablemente, por medio de azarosos
mecanismos arbitrarios, hay alguna insolencia del pasado que
revolotea en la ingrávida sustancia de mi psicología, igual que
podría hacerlo una molesta mariposa de la noche en la habitación
cuando uno enciende la luz de golpe. Esta tristeza omnisciente ha
conseguido desencadenarme de la larguísima obsesión que te
idolatraba en aquel inseparable trascurso de los minutos. Cuando esto
sucede uno escribe más centrado en la belleza literaria antes que en
la de su amor. Al morirse nuestro enamoramiento comienza la
escritura sin yo. No existe un destinatario prístino para las
prosas. Al notar esto, uno se da cuenta de que el dolor se produce
cuando debemos abandonar de golpe a las ilusiones. Psicología
barata y algún oxímoron. Y al cabo de unos años se bajan los
brazos en la lucha por nuestros sueños. Hasta que ayer, 14 de marzo,
miré el perfil de tu cara otra vez.
Con
una burguesía casi apática mirabas un monitor Nacional. Supongo que
poblarías los momentos de tu vida para que se cumpla el horario de
regresar a casa, donde emocionadamente te aguarda él. Uno es un
hombre más apuesto renunciando a decir y hacer para dejar contentos
a los demás. Al dejar de quererte estoy volviendo a casa; al
desenamorarme de ti el pensamiento es uno nuevamente. En este
cuarto todo será silencio: los elefantitos no me hablan ni respiran,
tan solo echan su sombra sobre la blanquedad del gotelé memorizado.
pero al menos tengo una buena noticia: ayer por la tarde hice el
recuento literario de aquellas notas escritas en tu ausencia. Y helo
aquí, un poemario de 300 versos que empalagan. Y por supuesto: casi
está finalizada la bitácora de Rummenigge.
6
de marzo, 6 menos cuarto de la mañana_Soñé contigo ceca del día
2, luego de mucho tiempo. En la habitación de al lado, papá ronca
como en sus mejores momentos. Detrás de la ventana los camiones
municipales rumorean sus cosas sobre las primeras funciones del día.
De golpe, todo es silencio otra vez. Mamá lo habrá empujado para
que así ronque menos, y los camiones funcionarios sacudirán los
containers en otras calles más alejadas de aquí. Junto con los
ronquidos y los murmullos municipales también fue menguando el
fervor apasionado que siempre vibraba en mi pecho cada vez que
evocaba tu imagen.
9
de marzo, 4.ooam_Inexorablemente, continuas siendo la primera imagen
de mis días. Todo desamor contagia nuestra personalidad con
malhumorados tics que finalmente hallan razón de ser en las
subsiguientes soledades. Estas cómicas taras enferman a nuestra
mente, que continúa asociándolo todo con cosas lindas, o por lo
menos con cosas que nos han gustado. Así yo sigo practicando las
cosas que te diría si te tuviese aquí delante. No es que siga
pensando en qué te regalaré cuando vengan los días 2, pero sí me
entretengo al recordar las cositas que te fui dando en estos últimos
dos años de secretas entregas. Al igual que aquellas sentimentales
secuelas, la secuela de haberte amado sembró hábitos indomables en
mi vida: al despertarme y antes de abrir los ojos eres la primera
felicidad que me devuelve a este mundo nuestro; la primera imagen que
amo... la primera voz que escucho. Y tú, cuando oyes mi nombre, ¿Te
pondrás colorada, igual que le pasaba a doña Endrina? Es extraño,
pero me siento mucho más aliviado desde que no vengo aquí a
escribirte tanto ni tampoco por tanto tiempo en un día. Es como si
de alguna manera el hecho de no escribirte a manuscrita me concediera
el alivio que da el olvido. ¿Cómo completaré -pienso- estas hojas
ahora que mi alma ya no tiene almacenada aquella ardorosa necesidad
de estar a tu lado?
3
de marzo de 2017, 7.30_Mi último sueño de esta noche has sido tú.
Me llenó de positivismo y esperanzas, además que de amor. tenías
el cabello castaño y te llamabas Merche, sumado a otro nombre
femenino; me tratabas con absoluta distancia, y no me mostrabas
síntoma de afecto alguno, en ningún momento del sueño. En venganza
de tu desprecio, yo trataba de darte celos hablando con otra mujer.
Trabajabas tras la barra de un bar. Al terminar tu turno, te parabas
en la vereda para espera un bús. Los colectivos eran como aquellos
en los que solía viajar de pequeño. Cuando cogías el tuyo te
miraba cómo escogías dónde sentarte. El número de tu asiento era
el 54.
5
de marzo, 2017_De nuevo la madrugada se inicia con un pensamiento de
ti. Los ruiseñores afuera, el reloj a cuerda en las 5.ooam, o la
induísta pintada en el monedero de mamá: nada de lo que existe sabe
sobre la culpa de pensar en ti antes que nada en la vida. En el alma
me atormenta pensar que este será otro día sin ti. De todas
maneras, pueden conseguirse muchas cosas. La manuscrita más firme y
más fluida; las buenas amistades que uno cosecha mientras espera el
milagroso arribo del verdadero amor, los libros y poemarios que uno
ha ido finalizando en consecuencia de la omnipresente falta de la
persona amada. Sin embargo, todo lo que logre en un futuro lo viviré
como si fuera un fracaso, puesto que todo lo que fui construyendo
hasta este día lo había hecho para estar junto a ti.
21
hs_Hoy fue una tarde lluviosa. Ello le sumó melancolías al domingo
para que te echara más de menos. Las imágenes de tus cabellos
recogidos y de tu carita pecosa aparecieron en mi interior como un
relampagueo oprimido. pero ya no me hablas igual que antes, sino que
me miras con tus ojitos de caleidoscopio triste. Te amé demasiado
como para atreverme a corregirte en algo. A veces una chispa de
esperanza cambia obstinadamente mi desilusión por una efímera e
incauta expectativa, mas todo cambia bruscamente al recordarte en los
brazos de otro hombre. El relojito a cuerda, los lápices o los
elefantitos que cuelgan al lado de la ventana abierta: todo cuanto
hay en este cuarto fue perdiendo el alma que antes vibraba en ello,
en tanto mi ilusión era una devota de ti. Las paredes me increpan
con un gotelé más grisáceo, para asfixiarme en el cuarto que
antaño se iluminaba con los recuerdos de tu sonrisa.
Hoy
te sigo escribiendo, aunque sin albergar en el alma la esperanza de
que algún día estas líneas alcancen a tus manos. Cada vez que leo
sobre algún romántico reencuentro sigo ubicándome junto a ti en
las emocionantes escenas de sus tramas. Una parte de mi mente aún
está partida en dos y conversa contigo como antes. No puede haber
milagro si mis sueños cumplidos necesitan el sufrimiento de un ser
humano desconocido. Esa es la razón por la cual no suplico a los
Dioses que me ames. Ni puedo ser feliz junto a otra mujer sabiendo
que tú eres parte intrínseca de mi escritura. ¿Puede convertirse
el luto en un poema? Para que así no mortifique el recuerdo de que
una vez te quise.
Domingo
26 de febrero, 6.10am_Aquellos que fueron importantes para nosotros
siguen vivos dentro de cada quien. Instalan sus personalidades en
nuestro ser. Opinan, discuten o se quejan también. Tratamos de
imitar lo que admiramos, y así se va formalizando nuestra manera de
ser. Nadie nos enseñó que hemos de ser auténticos. Así
hermoseamos frases ajenas con uno o dos adjetivos, o también les
metemos algún sinónimo y luego las practicamos como si se nos
hubieran ocurrido a nosotros a que a nadie. Es que somos tan vagos
para pensar que después disimulamos nuestro vacío de alguna forma.
Pensamos ideas que no nos llegan de nuestro espíritu. Mientras vamos
envejeciendo lo cotidiano nos soborna con dosis de comodidad, para
que así renunciemos al arte de la reflexión.
22.20hs_Y
hoy, que ya no formas tanta parte de mi alma, miro en introspectivas
revisiones y tu imagen ya no está donde antaño estuviste tú. Hoy
en su lugar hay tan solo parapléjicas obscenidades que esconden la
viva cicatriz que se extiende sobre los fondos abisales de mi pecho.
Aquellas superficies insondables son sobrevoladas por otras dos
imágenes: un viejo amor y el amor que no ha surgido todavía. Ahora
que te sé en brazos de otro cada día que se va, vivir sin ti se
volvió un poco más fácil. Los recuerdos que me han quedado de él
siempre van acompañados por una dolorosa vergüenza ajena.
2
de marzo_Hoy se cumplen 31 meses desde que te vi de nuevo. En pocos
días más se va a cumplir un año desde que te regalé el disco con
muchacha. ¿Con qué nos saldrá el futuro? Durante dos años te
escribí sin saber que estabas junto a otro hombre. Cuando el
almanaque me anunciaba que inevitablemente ya habían pasado dos años
fue que me acerqué hasta ti para regalarte sibilina y anónimamente
los escritos que hube hacinado en ese tiempo. Pero exactamente dos
semanas más tarde comprobé el vaticinio de mis sospechas: los vi de
la mano. Los grandes enamoramientos nos anulan el raciocinio. A pesar
de todo aquello me pregunté si no estarás esperando a que me
presente, al recordar que hoy fue día 2. Se ve que todavía no me
desenamoré del todo.
Este
epistolario finalizará igual que comenzó: dedicándote alguna
poesía en alguna hoja perdida.
21
de febrero, 5.10am_Había pasado un año desde que la realidad había
partido en dos la ilusión. Ella continuaba siendo mi último
pensamiento de los días. Amándola fui aprendiendo a soñar cosas
bellas en el insomnio. Y manejaba las cosas día por día, como me lo
había enseñado Ceci. Los días se pasan sin que consiga completar
las 3 cuartillas que antaño te escribí a diario. El paso del tiempo
ha menguado la velocidad de los pensamientos que te aclaman. Y aquel
amor al que elegí renunciar por esperarte, hoy va conquistando los
minutos de los días. Parece que la echo en falta a ella en lugar de
a ti. Las 3 cuartillas diarias antes se completaban dulce y
apasionadamente, ahora sólo parecen blancuzcos témpanos
infatigables que combaten la creatividad de mi pluma en una lid de
forcejeos entre los espacios en vacíos y la vehemencia de la tinta
azul. El tiempo de esta empresa antes abría las alas y se iba
volando para dejarme esposado a una línea de esquizofrenias
reconfortantes que únicamente te soñó a ti. Ahora
ni siquiera los pensamientos quieren finalizar con el fogoso sufijo
de tu nombre. Y la eterna vigilancia de tus pasos hoy tan solo son
diminutas remembranzas que a veces me recuerdan cuan vivo estuve
mientras escudriñaba la vida a la espera del minuto que entrelazara
nuestros destinos.
Dios
no quería darme esperanzas tal y como creí. Al final resultó que
la verdad de mi amor inclinaba la interpretación de nuestros
confusos encuentros a favor de mis ilusiones de estar alguna vez a su
lado.
19/02/2017_Se
fueron las estrellas y el amanecer subtormesino nos ha dejado un
cielo de celeste pálido. Semejante a la metamorfosis de ese cielo,
mi raciocinio cambia finalmente de variantes. Una derrotista
confusión que aún no se decanta por saber en cuál de todos los
posicionamientos de tu amor puede hallarse la existencia de este
gentilhombre. Y otra vez cada mujer de esta ciudad comenzaba a ser
tú. Hoy puedo decir las palabras que antaño no articulé por temor
a pronunciar una profecía fatal. Pero lo cierto es que vivía en mí
la esperanza de estar contigo. Pero he ido tachando la verdad con
eufemismos que defendían la posibilidad de que en tu corazón
habitara solamente este devoto de tus átomos y de tu existencia. Las
estrellas brillan menos cuando se está yendo el amor que las
contemplaba. Si por lo menos pudiera ver la seda que me sacara del
laberinto de tus imágenes.
Todo
comenzó en la inocencia de nuestras miradas. En cada convivencia
bajo un mismo techo, estas aprovechaban para vigilarse sin regateos. Su
imagen, mi Señora, no acompaña tanto como antes los sustantivos. El
opio de esta vida consiste en imaginar que alguna vez podrías
celarme sabiendo cómo amo a otras. Fue mentira de la esperanza
aquello de que con el tiempo todo tiene su ocasión. Mínimo consuelo
para mi corazón roto fue saber que he cumplido con el propósito que
nació en mi alma pocos días después del día en que volví a
verte. La franqueza de tus miradas hizo que otra vez nazcan sueños
en mi capacidad de amar. En sus ingrávidas sustancias apoyé mis
alas rotas, y así logré limpiar un poco a mi corazón de las insalubres
contaminaciones de los fracasos.
Todo
el día me resistí para venir a escribirte, pero finalmente
encuentro en la simpleza de estas líneas el pequeño y efímero
desahogo de no tenerte. Parece que todo estaba destinado para que
sucediera así. Que los haya visto juntos sólo después de
entregarte los dos años de oraciones que se recopilaron en estos
textos. Fue culpa de ambos, nadie te pidió que abrieras estos sobre
que que estaban sellados sin remite alguno. He caído en un círculo
vicioso que tiene origen en las postrimerías de las madrugadas
subtormesinas, y comienza a fluir a través de una copulación
telepática a fuerza de escrituras cursivas en un papel, logrando así
que durante el resto del día tu intangibilidad me duela menos. Aquel
circuito secreto va perdiendo su efecto a medida que nos aproximamos
a la medianoche. Y al despertar tu imagen crea en mi alma la
necesidad de venir a escribirte otra vez.
Día
siguiente, 22.25hs_Ayer se cumplió un año desde que te conté el
significado de tu nombre. Aquella vez, literalmente, cumplí un
sueño. Lo recuerdo como si fuera hoy, tus mejillas sonrosadas y tu
mi mirada huidiza, que esquivaba el apriete de una respuesta, cuando
agachaste la cabeza para ocultarme el rubor. Y exactamente un año
después veo tan improbable cumplir el sueño de estar alguna vez a
tu lado como una nevada en agosto. En virtud de esa improbabilidad,
algo está pasando: otra va colonizando a mi mundo interior, tal como
lo hiciste tú cuando había otra en mi corazón.
Pero
siempre me llena de felicidad el regreso de tus miradas, sin embargo
ahora súbitamente se pone en punto muerto la aceleración de mis
ilusiones, debido a la memoria que te vio acariciando su brazo.
También colabora a mi deserción la irremediable imaginación que te
supone en maravillosas convivencias junto al hombre a quien
perteneces. Intento de que aquellas visualizaciones queden sepultadas
bajo los chelos y violines de Bach.
18
de febrero, 22.30hs_Ayer fue la primera vez que percibí la demanda
de tus miradas como un reclamo de mis sentimientos, y esta tarde
lloré igual que un niño cuando llegué a la inevitable conclusión
de que finalmente nos amas a los dos. en contra de esta sapiencia, a
conforme los días se van pasando, sigo esperando la llegada de tu
amor a mi vida. Hago memoria y me doy cuenta de que los días de
febrero se han ido yendo entre anotaciones y hondísimos
extrañamientos a tu imagen. Van a cumplirse 31 meses desde que volví
a verte, y tu recuerdo me acosa en cada despertar. No puedo seguir
pidiendo a Dios por olvidarte, pues es sufrimiento más pequeño
amarte sin tenerte que el que puede sentirse al intentar de
arrancarte de mi alma.
21hs_Pasan
los días en la traumática batalla interna del no pensar en ti. Para
ello me impongo el ayermado cometido de no venir a escribirte cada
mañana en estas cuartillas blancas. El
Waterloo de los renglones en blanco.
Me duele el día, me duelen las noches. El cielo obscuro o escampado.
Y cada jornada se termina en la lejanía de mi propósito: que me
vaya doliendo menos el neurasténico hecho que existas. Ni el
televisor ni la radio extinguen de mi interior a tu cara permanente,
que ya parece un incendio apasionado que se forma de millares de
focos destructivos. Y todo se ha convertido en un fatuo intento por
olvidarte. Mis líneas ya no llegan a tus manos blancas, tu mirada
infrecuente ahora no me detiene el paso. Quizá he tenido la fortuna
de que otros textos hayan sido investigados por ti, mas ahora sufren
el desprecio de tu compromiso con otro hombre. En mi historia cíclica
los ánimos reiteran el dolor de otros desamores, que duraron por
años.
Viernes,
23.15hs_El escamado interés de mis planteos va cambiando poco a
poco. El hilacho infinito de las fantasías es frenado por un
oportuno sentimiento de repugnancia que me pudo causar el saberte con
alguien más. Demolí los castillos literarios que se fueron
construyendo con el amor a tu existencia. Aprendí que una verdad
dolorosa también cura, si es que nos corrige el hábito de que
supongamos equivocadamente que alguien nos quiere o nos ha querido.
Pero ahora sé lo difícil que es volver disimulando que no ha pasado
nada. Y que un corazón roto no es algo eterno. De nuevo la sensible
compañía de estas letras hizo más llevadera la carga de otro
desamorío. Borges también fue una gran compañía en el itinerario
de los minutos en que tu imagen empezó a despegarse de mi alma,
mecanismo que forzó la noticia de saberte dormida junto a él.
No
hay a quien culpar, únicamente a los consolidados azares que los
escondieron a mis ojos por tanto tiempo. Hoy temo sentarme aquí para
depositar aquella maltratada fe en los melancólicos versos de un
poema que te nombre. Igual de grande fue la decepción con el destino
–con el amor, o la Providencia-; en todos aquellos divinos
mecanismos aposté una espera de dos años a que algún día
llegarías.
Día
siguiente, 5.10am_Los camiones de la basura son a la quietud de la
madrugada subtormesina lo que un trastornado puede ser para la
familia. La última herida fue decisiva. Yo era el tonto que edificó
su casa sobre la arena. Y cuando los vientos de la realidad
increparon uno a uno en los desprevenidos muros de mi incauta
fortaleza de ensueños… todo se desmoronó. No volví a soñar
contigo, sin embargo la conmovedora imagen de tu perfil continua
siendo la sentida obra que inaugura cada día la ya sombría función
de mis pensamientos. Hace años viví unos días como estos. Aquellos
fueron peores, por cada te quiero he soltado un mar de lágrimas. Y
cuando al fin pasó un año, ella volvió. Hubo tantos regresos, pero
nuestros corazones nunca estuvieron listos al mismo tiempo. Dejé de
creer en Dios, aunque la idea de que hay milagros es lo que me hace
seguir luchando cuando las causas ya están perdidas.
Comenzó a llover. Nuestros vientos
subtormesinos dan un jaque tácito a los cristales de los consorcios
charros, de arquitecturas muy meditadas. Y los sonidos del viento son
similares a cuando sacudimos las sábanas con vehemencia. Regresas
de madrugada pero no como el amor, sino como un niño que se va de
casa y vuelve al pasar penurias. Te hubiera
esperado más, pero saber que vives con él desarmó las estructuras
de mis sueños, dejándome sin alas para que mis ilusiones
continuaran adelante.
Tenía
la esperanza de que algo mágico pasara ayer. El día 2 del 2 es una
simbología de la importancia que ese número representa en mi vida.
Pero lo viví como un día ordinario, sin embargo en el fondo de mi
alma estaba esperando que Dios impartiera sobre la Tierra un
acontecimiento único, milagroso, algo que cambie el sentido
unilateral del rumbo de los acontecimientos, de manera que mis
ilusiones de ti comenzaran a revivir. Pero el jueves se desempeño al
igual que los otros días que no encontramos señales de que nuestra
felicidad está cerca. Hoy me arrepiento de no haber ido a ti en los
momentos que me buscaste. Me vuelvo loco cuando veo los síntomas de
que estás viviendo el amor con otro hombre. cuando te espera para
despedirse tras la puerta y que nadie vea vuestros besos. Cuando le
acaricias el brazo… cuando vas hasta él.
Día siguiente_Los
consorcios parecen hechos de Lego, edificaciones de Tetris que se
apilaron en lo profundo de la pantalla, creciendo en un horizonte
manso. 4 tienen sus orígenes en los terrenos de Villamayor, 4 en los
árboles de la carretera de Aldealengua, cuando un domingo como hoy
regresaba del rústico pueblo de Babilafuente: los almendros se
refrescan en la madrugada con la brisa subtormesina para admirar los
consorcios del Barrio Garrido Norte. Hermosas ingenierías cuyas
azoteas son bañadas con el amarillo solar en sus simetrías
irregulares. Algunas veces me olvido lo bien que me hace escribirte a
mano, de cuánto lo necesito. Anotar tu nombre en estos cuadernos,
como si ese poético acto me fuera a otorgar la cercanía que
necesito de ti. Uno desearía que estos platonicismos amorosos alguna
vez tuvieran la oportunidad de cumplirse en vida. En cambio tan solo
pudo amar a estos cuadernos manuscritos desde que te volví a ver.
22hs_El bien y el mal se disputan continuamente el gobierno de la vida de los mortales. Mientras tanto, nosotros vamos por esta vida arrastrando las ironías que no resolvimos en su momento. Tratamos de seguir los consejos que dejan los Libros Santos. De todas formas, no logro entender cómo fue que no nos hemos descuartizado unos a otros. El mundo vendió su alma por un puestucho.
Igual siempre estamos viendo cómo podemos arreglar algo. Hay algo bueno en nuestro interior. Desde lo más profundo del pozo solemos hallar refugio recordando cosas bonitas, así sentir que algún día será posible alcanzar la felicidad. Pero los días en que el Destino se empeña en hacernos daño, es muy difícil escaquearse de los sainetes.
24 de junio, 22hs_ A los mejor nos ponemos contentos al ir notando que el desamor no durará por siempre. No importa si ya pasaron 2 o 10 años, al darnos cuenta que alma sanó un poquito, regresa la esperanza de ser felices. Llegó la hora de intentar un camino nuevo. Y da menos trabajo perdonar todo. De repente nos damos cuenta que podemos volver a casa. A partir de ahora, discernimos mejor qué tipo de pensamientos son los que nos gustaría oír, pues nos hemos cansado de hacernos daño en el alma. Cada cosa pensada es un granito que suma o resta. Claro, lleva tiempo. Nadie sabe cuánto más va a esperar. Todo lo que intentamos empieza a salirnos bien, y cultivamos el amor propio aprovechando el día por día.
22hs_La
noche se encarga de mistificar a la ciudad de Salamanca, entretanto
el futuro que llega pone en jaque a nuestras profecías que
vaticinaban al amor. Hoy la totalidad de las cosas se han orquestado
de manera que la pluma testifique que este será el último cuaderno
de Rummenigge, puesto que esta mañana supe lo inevitable: estás
viviendo con él.
Igual que el petróleo puede llegar a tapar la
superficie del mar, la inmensidad de este amor enterraba las pequeñas
suspicacias que me navegaban el alma desde hace tiempo, pero que
resultaron verdades. Así la verdad, por más sólida que sea, se
vuelve vulnerable y dudosa ante las innumerables aunque también
ficticias ilusiones que puede elucubrar un enamoramiento a primera
vista. Todos los sueño que he tenido contigo pareciera que el
destino los hubiese traspasado a mi corazón y mi mente porque los
estabas viviendo junto a otro hombre. Dos años de ilusiones en que
estuvieras sola y algún día vinieras hasta mí, se han ido
súbitamente con el conocimiento de que vivías en contubernio. La
mentira viviendo en los pensamientos sobre ti se había explayado en mi vida
como un reflejo de mi suerte. Por eso cada vez que te miraba y me
sentía feliz, alguna desgracia acontecía en mi vida. ¿Qué haré
ahora con el acopio de ilusiones que me han acompañado en todo este
tiempo? Este cuaderno se había iniciado con una dedicatoria a tu
nombre, pero ahora ni siquiera cabe en él un mote que se refiera a
una partícula de tu existencia. Cada día llegarás a una casa
ocupada por alguien que te espera. Aquél es el mismo que te buscaba
disimuladamente cuando tú, quizá, aguardaste la llegada de un
gentilhombre. Lamentablemente, el respeto a la fecha en que te volví
a ver fue demasiada espera. Él fue a ti, y lo aceptaste como a un
río, como a una montaña a la que vemos todos los días a través
del cristal hogareño de nuestra ventana en la habitación.
Que
no estés en pareja había sido la plegaria más importante que Dios no
supo concederme. Ni pedir de nuevo a Dios, ni tampoco amarte, podría
romper con el sistema de lazos amorosos que se ha formalizado a lo
largo de estos 2 años en mi corazón. En su dañina ingenuidad mis
esperanzas aún apuestan a que no le quieras lo suficiente, y con el
paso de los meses, con un maltrato un día, con una pelea al otro, se vaya
desgastando el mágico hechizo de vuestro enamoramiento. La
inteligencia se va convirtiendo en espíritu a medida que se emplea.
En donde antes hubo vida, ahora sólo hay sombras, como una
marquesina de pueblo en madrugada, y al cabo de 3 días, 2 años de
poesía amorosa versaron un reproche atrás del otro. La voluntad
llenó ese cuenco con un número finito de versos y palabras.
Después
de verte por 4 días seguidos, Long May you Run decora otra vez el
metódico paso en limpio de otra epístola que te nombra. Tu
presencia intangible ha crecido en mi corazón como una liana de
ipomeas sempiternas. Así comprendí que los sueños no se trataron
de vaticinios o extrañamientos: son los extremados anhelos que uno
no podrá cumplir. En
el de ayer, llevabas el pelo suelto y anaranjado, al contrario del
último día que te vi, que lo tenías atado y tu color iba tirando
al bordó. Uno va entendiendo el amor de los demás una vez que llega
el suyo. Cuando te miro siento que no habrá nadie como tú en el
mundo.
21.45hs_Y
así, finalmente, esta semana pude cumplir otro de mis sueños: verte
todos los días. Aunque no me miraste fijamente, te diste vuelta para
saludarme con la mirada, pero a mitad del camino pareció que te
arrepentiste. Y entonces tus pupilas no me llegaron al alma.
22
de enero, 6.10am_Ahora
se llama Ce. Pero te lo había presentado en estas hojas como Albur:
se ha desojado por completo, como si fuera una margarita y Dios
hubiera estado jugando al me quiere, no me quiere. Parece una
jabalina de complexión sinuosa, clavada en una maceta verde manzana.
Esta semana, los entrecruces de nuestras miradas han coincidido más
seguido que de costumbre. La ignorancia de tus actos me concedió una
estúpida felicidad, hasta que ayer regresé para verte. Dios hizo
que nuestros acercamientos parecieran mágicas atracciones
providenciales, sin embargo solamente fueron triviales coincidencias
que no significaron más que unas dosis de buena suerte al poder
mirarte a los ojos una vez más.
A
pesar de todo no dejo de amarte. Aunque estés con otro hombre no
dejo de pensarte en todas mis soledades. Todos los días recuerdo
como te acercaste después de mi primera carta. Cada instante es una
rememoración de alguna frase tuya o de tus miradas.
Cada
día crece un poco más mi fe en la meditación. Un pequeño milagro
sucede cada día. El de hoy fueron tus ojos. Desde entonces no he
parado de anhelar volver a vivir la fascinación por tu mirada de
caleidoscopio. Tampoco se detuvo la maravillosa noria que lleva
girando el recuerdo de tus imágenes. Siempre recordé como algo
negativo los momentos cuando no te dabas vuelta en presencia mía.
Siempre he tenido que juntar fuerzas para aproximarme adonde estabas
tú. Sin embargo, ahora que te fui conociendo por medio de tus
silencios, considero (sé) que aquellos silencios, aquellas
ignorancias, no han sido por indiferencia sino un disimulado esfuerzo
para que no se traspapelara en tus ojos ninguna muestra de amor.
La
madrugada subtormesina es más peligrosa que de costumbre. De a dos
sorbitos por vez se fue terminando el té con limón. Distinto es el
recuerdo de tus imágenes, que pareciera autoalimentarse con cada
memoria tuya.
21hs_Ya estás por volver a casa, mi bien. Esta tarde, nuestra
hora de partida coincidió. Aunque hago todo lo posible por no
revivir el dulce dolor de cruzarme contigo, te adelantaste algunos
minutos para ir a tomar tu té. Antes de ir a buscarte, había
recibido 2 señales con la forma de tu nombre. Otro piantado
entrecruce nuestro, en esta enamorada red de los sucesos temporales.
En
5 ó 10 minutos a más tardar te subirás a tu Focus. Hoy te crucé
ni bien subir por la rampa. Estabas tan hermosa, con los cabellos
anaranjados y sueltos. En la ida continuamos con la disimulada
costumbre de ignorarnos. De vuelta nos reojeamos cual si fuéramos
estrellas fugaces. Siempre estás impecable, siempre guapísima. Un
servidor asistió lo mejor vestido que pudo a la secreta, figurada y
hasta podríamos llamarla esquizofrénica cita. ¿Con quién hablabas
ayer cuando saliste? Cuando nuestras partidas coincidieron y te
quedaste parada mirándome hasta que pasé por al lado tuyo. Un día
sin tus ojos es un día perdido.
Día
siguiente, 20hs_La
presión del boli sobre la hojita subdividida; las farolas
municipales de la magnífica Chinchibarra, las estrellas que puntean
el cielo ocre: aquellas miscelánea de cosas alivian un poquito la
impotencia de no poder ir a buscarte. Ya estás por salir, y verás
las mismas cosas que puedo ver por la ventana… Lo que me duele es
que no las veamos juntos.
Esta
noche preciosa no alcanza para consolar que cansa la ausencia de tus
miradas. El amor es lo mismo que la creatividad en ejercicio. El
ejercicio de la creatividad es un dulce período que se compone por
todo lo referido a ti. No existe positivismo lo suficientemente
poderoso como para contrarrestar el continuo saudade que te invoca.
Ya van dos años de miradas, y no importa donde pero quiero estar a
tu lado.
Así
confirmo lo que escribí algunos días atrás, que soñar con alguien
quiere decir que uno al fin está listo para hacer las paces con él.
Ayer me dormí buscando las cualidades buenas que pude adivinar que
tienes, siguiendo la técnica de un libro que estoy leyendo: Los
encuentros no son casuales. Entonces fue que soñé contigo. Era un
sueño en donde tú me buscabas. La biblioteca se convertía en una
asociación que impartía distintos cursos. Yo estaba medio perdido,
esperando cruzarte por los distintos cuartos; en uno de ellos estaba
por comenzar una clase de teatro.
El
teatro jamás me interesó. Pero estaba dispuesto a hacer cualquier
cosa con tal de estar cerca de ti. Así que me apuntaba a las clases
esperando que tú aparecieras. El profesor tardaba en venir, sabíamos
que era un hombre con experiencia, alguien ducho en su labor. Cuando
finalmente llegó, empezó a hablarnos sobre la importancia de la
improvisación. Para ejemplificar, se recostaba en el piso,
sugiriéndonos que lo imitáramos.
Entonces
fue que te asomaste tú por una puerta entreabierta. Aquella no fue
la primera vez que te vi. Y nos mirábamos en cuarto por donde nos
cruzamos.
20.20hs_Y
así, mi bien, se fue acabando otro día, que se ha ido desdoblando
por el copioso itinerario de los pensamientos que te hablaban, te
nombraban… te acarician. Fue un día positivo para la escritura de
este duro epistolario, si tú estuvieras a mi lado habría sido
perfecto. Ya a lo último, presiento como un imposible que nunca
vayamos a estar juntos… pues seguidamente experimento la
premonición de no soy yo solo el que ha amado. Como inquebrantable
testimonio de tu reprimido interés, conservo el impacto de tus
miradas como el de tus calladas respuestas las veces que viniste a
verme cada vez que te dejé una carta. Estos cuadernillos parecerían
la escritura de nunca acabar, que tejen y destejen sinuosas prosas
azules en torno a la ilusión que se alimenta arduamente de tu mirar.
Epifanía,
12 de la mañana_Junto
a una neblina de poca monta, la mañana de Reyes acompaña la plena
resurrección del enamoramiento de ti. Después de uno o dos días en
los que supuse que ya no iba a quererte, que en lugar de sentir pena
mi corazón no se alteraba presenciando la cíclica y tupida
costumbre de pensarte, desde ayer por la tarde que siento felicidad
al no poder descabalgarme del rebosante itinerario de las
ininterrumpidas fantasías que te piensan. No creo que fuera una
señal, puesto que la recibí en un momento en que la estaba
esperando, pero en el cuerpo de una polaca he leído tu nombre.
13
de enero, 2017_Todo
cuanto soy, mi bien, indica que estuve equivocado al conjeturar que
este año y medio de esperas había sido en vano, sólo porque una
mañana te vi salir con él.
El
Arcipreste provocaba que Doña Endrina se sonrojara sencillamente si
alguien mencionaba su nombre. Yo me doy cuenta cómo te alejas cuando
hablo con alguien cerca tuyo, o como te prometes a ti misma no
voltear la cara, hasta el punto en que la gente te habla o te llama
por tu nombre, pero tú los ignoras para no darte la vuelta cuando
estoy yo presente. Como dijo Rummenigge:
Castigan
a los hombres enamorándoles poco.
Así
me castigas, Mireia, con tus tercos empaques de entereza, que me
privan de tu mirar.
Día
siguiente_Hoy
te he visto tal como suelo hacerlo y tal como sueles estar tú,
sentadita y muda, activa intelectualmente, mientras la mirada que
Dios me niega se iba posando en diferentes lecturas administrativas.
¿Y si voy a buscarte ahora? me digo, y voy a esperarte por donde
seguramente pasarás: ¿me mirarías esta vez? Pero hoy te vi más
contenta que otras veces, casi como al principio, que pasaba por tu
lado y se adivinaba en tu aura una sonrisa secreta. Quizá mañana,
si estás, cruce a dejarte alguna cosa.
14
de enero de 2017_De
nuevo quebraré mi palabra, el juramento a mí mismo que prometió no
quererte más, o de seguir tratando dejar de amarte
ininterrumpidamente. El lunes por la noche iré a dejarte otro sobre.
¿Cómo recibirás esta misiva? A lo largo de 2 años he ido viendo
cómo contestabas con tus miradas a las cartas bien recibidas. Tu
agradecimiento ha ido variando según el contenido de aquellas notas,
que variaba de lo formal hasta lo muy romántico. Algunas eras bien
recibidas; otras en cambio fueron respondidas con tus callados
alejamientos e indiferencias, cuando te insinuaba mi amor
abiertamente y con franqueza. En cambio te acercas a mí cuando te
trato con distancia, con sequedad, como si fueras una desconocida.
8
de la noche, mismo día_Otro
día perdido, en cuanto al intento de alejarme del pensamiento que te
nombra, para así distanciar el tiempo que existe entre una imagen
que te ama y otra. No me pude distanciar ni un momento de ti. De
nuevo tus palabras me han atacado como una plaga que demanda toda mi
atención. De nuevo tus caritas alumbraron la opacidad espesa de mis
ergástulas mentales. Reincide en este pecho la acusación que te
declara la esporádica culpable de este enamoramiento inextinguible.
¿Qué harás mañana si nos vemos? ¿Estará también él? ¿Cómo
recordarte sin decir te
echo de menos?