miércoles, 17 de febrero de 2016

Como cuando me dijiste que no te llamabas Laura





4 de septiembre

Mi queridísima Señora,

Del lunes al viernes hubo un hueco en mi vida imposible de llenar. Pero finalmente, la semana sin ti pasó.

Esta madrugada he soñado otra vez contigo. Tenías recogido el cabello, y estabas algo pálida como para haber tomado sol durante tu ausencia. Te recuerdo en tres escenas oníricas: cuando te vi nuevamente, cuando te hablaba… y cuando me decías que “no”, como cuando me decías que no te llamabas Laura.

Esta semana fue la más larga de todo el verano.


5 de septiembre

Me gustaría despertarme así todos los días: la tortura de extrañarte ya no agobia, pues hoy te extraño menos. Tal vez el vacío que he sentido por tu ausencia se llenó con el olvido. Y ya no me siento solo: la integridad añorada por fin ha incursionado en la resurrección. Cuando recuerdo tus caritas, ya no hay culpa ni extrañamiento. Sin embargo, aunque no fue un año entero, han sido 6 meses de escritura que únicamente

te han nombrado a ti.



domingo, 14 de febrero de 2016

LA AUSENTE


Para olvidar mi locura me fui a la montaña,
Pero el silencio del altiplano me recordaba otros silencios; 
para olvidar mi locura viaje sobre el mar, 
pero su inmensidad me recordó mi pasión; 

Para morir por mi locura volví a la casa donde ella habitara. 



Poema Arabe



14 de febrero, 2016

viernes, 29 de enero de 2016

Me ha hecho inmensamente feliz volver a verte.




Siguiendo con el camino de mis manías, el número de hoy es 15, la niña bonita. “Escribo porque me hace amar más”, apunté una vez. Y hoy te amé íntegramente. Te vi. Soy feliz con verte. Después transito entre los dos crepúsculos como volando.

16 de septiembre de 2015

lunes, 4 de enero de 2016

El revoloteo de estigia que hacías en derredor mío cuando volví

10 de agosto, 2015
Mi querida Señora,
El horizonte subtormesino pospone las nubes a los consorcios bajitos, mientras los autos avanzan por el paseo de los Cerezos, como si fuesen un caracol que cambia de color.
Hoy no demostraste ningún sentimiento de alegría cuando fui a verte. Caray… quizá yo imaginé todo esto; el amor en tus ojos, antes tenía el privilegio que me buscaran a diario; la candidez en tu timbre de voz; el revoloteo de estigia que hacías en derredor mío cuando volví. Las últimas palabras que te he dicho funcionan en mi mente como un mantra amoroso, que lavó mi interior de otras impurezas como rencores o preocupación. ¿Acaso estar enamorado no consiste en la iluminación absoluta de nuestro lado oscuro, gracias a los pensamientos permanentes de la persona amada?
Probablemente mañana estés allí de nuevo, fastidiada por quienes te miran sin decir nada, acorbadados por tu belleza, propia de las sirenas y de las diosas.
Mi saudade, mi jedyna… mi todo.


dnld, 2015

jueves, 26 de noviembre de 2015

Era un libro de Giovanni Papini





Mi queridísima Señora,

Es el atardecer, y un pájaro cruza el tranquilísimo paseo de los Cerezos, partiendo de copa en copa de los abedules de la exquisita plaza de la Chichibarra. Un Renault se adelanta sobre la pavimentación organizada, y las luces para la neblina ya nos cuentan que el cielo subtormesino ha descendido un nivel en su fidedigna luminiscencia. 
 


Hoy continué la búsqueda de aquella signatura que me habías dado, escrita con tu caligrafía, allá por el 2006 – casi 10 años ya-. Barajo dos probabilidades: una, la puse tan a resguardo que me será complicadísimo hallarla. Y dos, por algún enfado contigo la bote al Tormes, lugar donde te pensé para dedicarte un poema. Se hace duro decir “querida” cuando en toda la jornada la conjunción de los astros no ha programado el albur que me traiga noticias tuyas. El recuerdo de tantas insistencias, tuyas y mías, conserva en Stand by la ilusión de que alguna mañana vuelvas a mí.
 





sábado, 14 de noviembre de 2015

El Dorian Gray de los sentimientos





6 de julio
Lo último que te he escrito aquí fue hace ya 5 días. Pero hoy hace 3 que no te veo y 7 que la albricia de tus miradas no completa mi vida. No hace mucho que confirmé lo que escribí al empezar este cuarderno: que este será un año tan solo para ti. Sin embargo al escribirte me persigue un temor:  tengo miedo de estar viviendo en la hoja el amor que quiero vivir contigo en la relidad. Como si el papel fuera una especie de Dorian Gray, en donde no vivimos lo que anotamos. Pero en cambio el cuaderno nos absorbe los más vivos sentimientos, mientras que en la realidad se nos niega todo cuanto se escribe…

dnld, 2015